El rey Juan Carlos irónicamente compagina su afición a la caza con la presidencia de honor de WWF-Adena, asociación española que defiende la naturaleza. Así lo indica la organización, que forma parte de uno de los mayores grupos ecologistas del planeta, como es WWF (World Wildlife Fund for Nature), en su página web.
La organización, además, permite adoptar a una especie del planeta que esté en peligro, entre las que que se encuentra el elefante. En su lucha “contra los furtivos y mafias que alimentan el comerico ilegal de marfil“, se puede adoptar simbólicamente a un elefante por 39 euros. A cambio,el padrino recibe un peluche que representa a la especie elegida, explica WWF España en su web.
La noticia del accidente del Rey Juan Carlos I de España ha desatado la polémica, luego de que saliera a la luz pública una imagen de éste posando al lado de un elefante al que habría cazado. A las pocas horas de conocerse la noticia, la foto del rey posando con un elefante muerto se propagó por las redes sociales y casi 1 día después se creo una petición de firmas solicitando a WWF España que el rey deje de ser su Presidente de Honor. Sigue leyendo que hay más »
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Haz tu propio kit de emergencias, en caso de tener que salir corriendo !
Primero, armar el kit dependerá de las necesidades propias de cada quien y el tamaño de tu familia.
Para empezar, un bolso, mochila o talega resistente al agua es un buen comienzo, con espacio suficiente, pero con el tamaño adecuado para ser fácil de transportar. De preferencia en color vivo, amarillo, naranja, fabricado de nylon cordura o derivados de vinil, sin tiras largas o tubos sobresalientes. Capacidades superiores a los 30 litros de volumen (o unos 25kg de peso) son dificiles de manejar en apuros. Marcar el exterior del bolso o bien colocarle un parche con la palabra ”Emergencia“ puede ser útil.
Los elementos que van a ser incluidos dentro del bolso deben manejar 5 consideraciones, durante el tiempo que transcurra la emergencia: Sigue leyendo que hay más »
El día 22 de abril se celebra mundialmente el “Día de la Tierra”, que más que un sólo día al año, debiera celebrarse a diario, para hacer más por nuestro futuro y nuestra mágnifiaca nave espacial que mantiene con vida a todas las especies. Por eso, en este día te damos unas entretenidas sugerencias de cómo puedes celebrar el Día de la Tierra, no sólo el 22, sino cada día que nos sea posible…
Si tienes tu propias propuestas, no dudes en dejarlas en los comentarios al final del artículo!
Planta un árbol en tu jardín, en tu comunidad, en algun parque, participa de alguna actividad de reforestación o siembra una planta en un macetero: alegrará tu hogar, la vista y será de verdadero provecho para tu vida y el medio ambiente en general.
Organízate con un grupo de amigos o compañeros y donen un par de horas de servicio comunitario: pueden ir a Limpiar la Playa (sobre todo en esta semana santa), limpiar los alrededores de tu cominidad, de un par de calles aledañas. Donde quiera que veas basura, deposítala en el contenedor o basurero más cercano.
Recicla, aunque en Venezuela no haya una política general al respecto, se puede separar cartón, papel, vidrio, latas, plástico, todo!, y fijarse a quien dárselo. En los cartoneros son los recicladores no reconocidos ni remunerados. Por respeto a ellos, también, separo todo, para que no tengan que revolver la basura para recolectar lo que es reutilizable y se puede vender.
Reduce, como no se trata sólo de reciclar, hay que pensar, cada vez que se compra una cosa, que se va a hacer con lo que sobre, con el desecho cuando la cosa ya no sirva mas. Esto sirve para tomar conciencia, por ejemplo, de que las pilas son sumamente contaminantes y no duran casi nada, por eso hay que tratar de no usar nunca pilas, y de ser absolutamente necesario, usar las recargables.
Relájate. Date un paseo por el campo o un parque cercano, sin prisas. Deleitate con el canto de las aves, el color de las flores, el vuelo de una mariposa, con la vida natural.
Abraza un árbol,
Celebra la biodiversidad dejando vivir a los animales y respetando la fauna silvestre: Minimiza el consumo de carne. Lo agradecerá tu cuerpo, los animales y el ambiente.Mira este video.
Camina o monta tu bicicleta en vez de conducir o tomar el transporte público. Huele el aire, observa los árboles, las flores, los pájaros urbanos. Te servirá como ejercicio y como manera de encontrarse en una naturaleza, alterada por la ciudad, pero que nunca deja de estar presente en nuestra vida diaria.
Comienza a hacer compost, separa y recicla la basura de manera más integral, dona la ropa que no usas y está en buen estado a una institución de beneficencia, lleva tus desechos tecnológicos a puntos de recogida. Si no existe un sistema de reciclaje o separación de desechos donde vives, escribe a las autoridades, a la prensa, o pide una cita con los responsables locales para pedirles un involucramiento mayor en temas de ambiente. Al final, nos compete e involucra a todos.
Haz un paseo a un parque o reserva natural. ¿Qué mejor manera de celebrar el día de la Tierra admirando la Naturaleza en su belleza más original y elemental?
Trata de disminuir tu huella ecológica. Ahorra electricidad, consumiendo lo necesario. Apaga la luz siempre que no la necesites.
Gasta hoy menos papel, imprime menos, rechaza las bolas de plástico y habla con tus vecinos sobre la importancia del reciclaje, ya es momento de que en Venezuela empecemos a disponer adecuadamente de los residuos.
Cerrar la llave al lavar platos, los dientes, las plantas, el auto, etc…. usar solo el agua indispensable.
No malgastes la luz cuando no sea necesaria. Aprovecha la luz natural, pinta de colores claros las paredes y los techos, reduce al mínimo la iluminación ornamental.
Utiliza las escaleras, olvida el ascensor. Un recorrido de 15 segundos en ascensor equivale a mantener encendida una bombilla de 60 vatios durante 1 hora. Sube andando en lugar de tomar el ascensor, es bueno para el ambiente y para ponerte en forma.
Concientiza a la gente, Haz click en “me gusta” comparte este artículo con tus amigos en Facebook, Twitter, o envíaselos por correo. ünete a Venezuela Verde y ayudanos a crear campañas de concientización para todos. Hablar con la gente, no tener vergüenza de cuidar el ambiente sino orgullo, y contárselos a otros, para tratar de contagiarlos.
Feliz Día de la Tierra
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El tráfico de fauna se ha convertido en un tema tan delicado como las dificultades económicas, la lucha por los servicios públicos, la violencia u otras dificultades que se presentan en el país. Se trata de un problema de cultura, de bienestar colectivo, del entorno en que se vive.
En Venezuela, las especies más amenazadas por el comercio ilegal son las aves. En primer lugar figura el Cardenlito; la Cotorra cabeza amarilla que actualmente se encuentra sólo en Margarita, pues desapareció en todo el Caribe; y las Guacamayas bandera, verde, azul, amarilla y roja. Otras especies vulnerables son las Tortugas de agua dulce, las Perezas y el Pez tetradiamante.
Las fechas de mayor venta de estas especies se dan en Carnavales y Semana Santa por ser de mayor afluencia de turistas. Los vendedores ambulantes se ubican principalmente en la arteria vial Lara-Zulia y Falcón-Zulia.
En los decomisos de aves como el loro cabeza amarilla, más del 50% muere en condiciones extremas.
El problema ciertamente tiene todo tipo de implicaciones: la venta de criaturas para domesticarlas lejos de su hábitat y su condición de libertad en la naturaleza, de la pérdida de la biodiversidad en el país, de peligro de extinción, del riesgo de enfermedades y el sufrimiento animal. Sigue leyendo que hay más »
Una aventura que comenzó un día como hoy hace 1 año. Ese día, David de Rothschild, uno de los herederos del legendario imperio banquero britanico, y su quinteto naviero zarparon desde San Francisco con la meta de arribar a Sydney, Australia, a fines de junio.
Sin embargo, más que cubrir una distancia, el objetivo central de la expedición es llamar la atención sobre la grave contaminación causada por el plástico en los océanos, y demostrar que lo que se considera desperdicio puede transformarse en un recurso útil.
En el 2006, de Rothschild leyó un informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) que destacaba la grave contaminación causada por el plástico en los océanos. El documento hacia referencia al Vórtice Subtropical del Norte del Pacífico, un conjunto de corrientes espirales de lento movimiento que albergan al Gran Parche de Basura del Este, una especie de Leviatán de casi 1.300.000 kilómetros cuadrados ubicado entre Hawai y California, que en su remolino perpetuo congrega y lentamente tritura basura en pedazos cada vez más pequeños que luego entran en la cadena alimenticia devorados por el zooplancton, los peces y otros animales.
Las estadísticas varían, pero a grandes rasgos apuntan a que entre el 60% y 80% ciento de la contaminación marina está compuesta por materiales plásticos. Estos, por lo general, no son biodegradables y una vez que desembocan en el océano por medio de corrientes, vientos o como parte de los desperdicios de cruceros y otras embarcaciones, comienzan a fotodegradarse pero nunca se desintegran por completo. Se han documentado muchos casos de tortugas que se asfixian con las tapas de las botellas, ballenas que confunden bolsas con calamares, y aves que ingieren pequeños perdigones plásticos pensando que son huevos de peces. Más de la mitad de los desperdicios plásticos, asimismo, se hunden ocasionando daños en el suelo y el hábitat marino.
Al abocarse a este proyecto para advertir sobre los nocivos efectos de la contaminación en los océanos, de Rothschild optó por no demonizar al plástico como material, sino más bien potenciar sus distintos usos. El Plastiki es producto de un proceso de tres años de consulta y experimentación con arquitectos, expertos en diseño sostenible e ingenieros en ciencias materiales. El reto fue crear una embarcación autosuficiente que funcionara con energía renovable y respetara los principios de ecoefectividad esbozados por el enfoque de la cuna a la cuna, un paradigma de diseño que alienta procesos de fabricación y uso de materiales que no tengan ciclos de vida finitos.
Dado que la fibra de vidrio no es reciclable, se descartó inmediatamente como material de construcción. Como alternativa se probó con un producto plástico basado en el tereftalato de polietileno (PET por sus siglas en inglés), que en su modalidad autoreforzada (srPET), sí era reciclable y podía ser lo suficientemente resistente para formar el esqueleto de la embarcación. El producto era tan nuevo que no se tenía muy claro cómo utilizarlo. Dispuesto a descifrarlo, el equipo empleó un horno casero, y como quien se pone a cocinar entre amigos, inventó una técnica a base de presión y calor que les permitió fusionar una tela a base de srPET con PET tradicional y crear vigas sólidas y resistentes capaces de soportar la furia del Pacífico. De postre emulsionaron nuez de castaña y caña de azúcar en una poderosa goma orgánica que sirvió de pegamento secundario.
De Rothschild apostó por transformar la botella de agua, símbolo omnipresente del consumo descartable, en la materia prima del Plastiki. Buscando ejemplos en la naturaleza, el modelo que se adoptó para el catamarán ecológico se inspiró en la granada, una fruta cuyas acuosas semillas comprimidas forman una armazón sólida. De igual manera también sacó algo del sistema japonés para empaquetar huevos que, por su estructura geométrica, potencia la fuerza inherente vertical de este alimento transformando algo muy frágil en resistente.
La técnica sirvió para modelar los cascos del Plastiki, pero las botellas probaron no ser ni fuertes ni homogéneas. ¿El ingrediente secreto? Un par de cucharaditas de polvo de hielo seco. El resto fue química pura: el dióxido de carbono se transformó en gas y se expandió, presurizando las botellas en cilindros robustos y uniformes que aportaron a la embarcación el 68% de su flotabilidad.
El único material no reciclado que se ha utilizado es un plástico que recubre las 12.500 botellas dispuestas en el interior de los dos cascos. Este plástico, que luego se podrá reciclar, garantizará la seguridad de la travesía. A parte de eso, la mayoría de los materiales usados han sido reutilizados, incluido el mástil de aluminio, que procedía de una tubería de riego.
Es un catamarán de 20 metros de eslora construido con 12.500 botellas PET (las de los refrescos), el barco está repleto de lo último en tecnología verde. El proyecto está inspirado en el Kon-Tiki, el barco hecho con madera, cañas y bambú con el que el afamado explorador Thor Heyerdahl cruzó el Pacífico en los 1940.
El Plastiki solo puede navegar en dirección del viento y avanza aproximadamente a cinco nudos de velocidad. Turbinas de viento, paneles solares dirigibles y fijos, y dos bicicletas generan la electricidad que permite operar los sistemas básicos de navegación y comunicación. Hewlett Packard ha abastecido al Plastiki con sistemas GPS, dispositivos de comunicación satelital, cuadros electrónicos de navegación, computadoras y teléfonos inteligentes que le permiten a la tripulación subir imágenes y videos y comunicarse por medio de su blog, por Twitter y Facebook.
El equipo cuenta con 4 litros diarios de agua por persona y se alimenta de productos envasados o deshidratados y de la pesca. Del mástil también cuelga un jardín hidropónico donde se cultivan hojas como espinaca y col. Un domo geodésico removible para uso en tierra firme sirve como cabina, y a su vez, incorpora un mecanismo de captura y almacenaje de lluvia.
Hasta ahora las cruces blancas que como buenos marineros De Rothschild y Royle se pintaron en las zuelas de sus zapatos para ahuyentar a los tiburones parecen haber funcionado han logrado desembarcar con éxito en los puertos contemplados en su ruta de navegación. Como embarcación la huella ecológica del Plastiki –es decir, su impacto ambiental– ha sido prácticamente inexistente. Como inspiración y motor de cambio, sin embargo, la huella que ha estampado en las aguas del Pacífico es ya indeleble. Son muchos los ecologistas y aficionados que han desarrollado sus propios modelos de embarcaciones PET y también han realizado travesías enviando su mensaje, incluso mucho antes que el Plastiki.
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Además de lo verde del barco, otro componente estrella del proyecto es el uso que hacen de la tecnología -particularmente de las redes sociales- para convertir la práctica del reciclaje en algo muy atractivo. Todos los miembros de la tripulación comparten sus experiencias en Twitter. También hay varias webcams instaladas en cubierta para registrar la actividad a bordo y subir los videos al sitio del proyecto en Facebook.
David de Rothchild, el más joven de la dinastía de banqueros, millonario y aventurero británico de 31 años, ha liderado la expedición con un equipo de otras cinco personas que fue escoltada a su llegada a puerto por una enorme flotilla de pequeñas embarcaciones.
“Nos han dicho que el plástico es barato, que no tiene valor, que no es tóxico, que es fácil de usar, que lo podemos tirar porque podemos hacer más. Pero la realidad es que no es barato, es tóxico, tiene valor y utiliza muchos recursos”, dijo.
Rothchild propuso cambiar el tipo de plástico que se produce, para crear objetos con una única substancia en lugar de mezclarlas, de forma que su reciclaje sea más fácil.
El Programa de las Naciones Unidas por el Medio Ambiente estima que en medio del Océano Pacífico hay un área llamada “El parche de Basura del Gran Pacífico” que contiene unos 100 millones de toneladas de plástico.
El día de hoy en la página web de Plastiki, han anunciado, que están preparando un libro donde recojen todas las experiencias del viaje, un registro de las mejores historias, imágenes, mapas, entradas del diario, los planes de diseño y dibujos. Tambien incluyen datos sobre los océanos y de qué manera son afectados por los plásticos, notas sobre formas simples en que el público puede ayudar a salvar los océanos.
Cuando caminamos entre los árboles en un parque o un bosque, podemos llegar a sentir la energía que desprenden. Los celtas creían que cada árbol poseía un espíritu sabio y que sus rostros podían verse en la corteza de sus troncos y sus voces escucharse en el sonido de las hojas moviéndose con el viento. Sigue leyendo que hay más »